La vida urbana no es un concepto nuevo

Siguiendo con el tema de urbanismo, quiero compartir con ustedes algunos puntos importantes que a mi parecer, marcaron la forma en la que vivimos y cómo interactuamos con otros seres humanos. 

Intentaré algo nuevo y voy a dividir esta serie en dos o tres entregas, empezando hoy con un breve antecedente de la vida urbana. Las próximas semanas hablaré sobre la evolución hacia las residencias verticales y algunas peculiaridades que las caracterizan.

Me gustaría que nos imaginemos la ciudad que más nos gusta de todo el mundo. ¿Cuál es para ti? ¿París? ¿Roma? ¿Nueva York? ¿San Francisco? ¿Portland? ¿Cd. de México? ¿Guadalajara? 

Cuando la recuerdas, ¿te imaginas caminando o utilizando un auto para moverte? ¿Utilizas el metro? ¿Autobuses? ¿O andas en bicicleta? 

¿Hace cuánto tiempo que no caminas al supermercado, a una iglesia o a un restaurante? ¿Tus hijos caminan a la escuela o lo llevas antes de ir al trabajo y te metes al tráfico?

Hace miles de años, en Fenicia y Babilonia, las tiendas, casas y talleres de trabajo se encontraban juntos en una misma vivienda. Hasta finales del siglo XIX, las personas, familias e instituciones estaban interconectadas cara a cara. Había contacto humano. 

Con el paso del tiempo, en el siglo XX, ante la necesidad de tener mayor movilidad, aumentó el uso del tren y luego llegaron los automóviles. Fue incrementando la producción masiva y surgieron fábricas en los centros urbanos. Quienes pudieron y quisieron abandonaron la ciudad y dejaron el Centro para comercios y oficinas. Muy similar a lo que pasó en Manhattan, Chicago, Ciudad de México y Guadalajara. 

En la década de 1930, surgieron los suburbios fuera de las ciudades y con ello se empezó a romper la conexión de vida familiar, la de estudios, de trabajo y la comercial, pues los traslados implicaban recorrer muchos kilómetros. 

Después de la Segunda Guerra Mundial, vivir en los suburbios en Estados Unidos se convirtió en una forma de vida muy común. El típico sueño americano de vivir en una casa blanca con puerta roja y un verde jardín al frente. 

El auto se convirtió en el principal modo de transporte para quienes trabajaban en la ciudad, y por las noches, los centros urbanos se quedaban vacíos, dejando espacio para la delincuencia. 

Poco tiempo después, en México y América Latina, se copió este modelo de vida porque se pensaba que era lo correcto o funcional. 

Ya en el siglo XXI, el retorno a lo que antes eran los centros de las ciudades, trajo consigo profundas implicaciones sociológicas, ambientales y económicas. El Centro Histórico y colonias tradicionales de la Cd. de México, son claros ejemplos de esta tendencia.

Las ciudades modernas siempre han crecido de forma vertical. El suburbio americano de los 60’s empezó a retar el verdadero concepto de ciudad, en donde la gente convivia en espacios de uso mixto. 

Pero este tema lo dejaremos para la próxima semana, mientras tanto me gustaría saber, ¿tú cómo prefieres vivir?